Crisis · El Lecho Conyugal — Intimidad sin Máscaras

¿Cómo sanar la intimidad después de un trauma o abuso del pasado?

Traumas del Pasado y Abuso: Cómo Hacer de la Cama un Lugar Seguro

Diagnóstico

¿Hay heridas de abuso sexual, violación o trauma de la infancia que están envenenando tu capacidad de disfrutar la intimidad? ¿Sientes que tu cuerpo se tensa, se disocia o se bloquea cuando tu cónyuge se acerca?

La Espada

Salmo 147:3 · Salmo 34:18 (NVI)

Restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas. (Salmo 147:3) El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. (Salmo 34:18)

La Luz

El abuso sexual es uno de los ataques más crueles del enemigo contra la imagen de Dios en una persona. Deja cicatrices profundas en el alma y en el cuerpo. Si has sufrido abuso en el pasado, tu dificultad para la intimidad NO es un defecto tuyo. No es falta de amor hacia tu cónyuge. Es una herida de guerra. Pero Dios quiere sanar esa herida. El proceso necesita tres cosas: (1) Terapia profesional cristiana especializada en trauma sexual. (2) Un cónyuge paciente y empático que entienda que el "no" no es rechazo personal. (3) Oración de sanidad interior, con líderes espirituales capacitados. La cama puede volver a ser un lugar seguro, pero debe ser reconquistada centímetro a centímetro, con amor, paciencia y la autoridad de Cristo sobre toda memoria traumática.

El Pacto

Si eres el cónyuge que carga el trauma: comparte con tu pareja, en la medida que puedas, lo que necesitas. "A veces me bloqueo. No es por ti. Necesito que cuando eso pase, me abraces sin exigir más. Y necesito que oremos juntos". Si eres el cónyuge de alguien con trauma: dile hoy: "Sé que hay heridas que no puedo imaginar. No voy a presionarte. Quiero que esta cama sea el lugar más seguro de tu vida. Buscaremos ayuda juntos". Ambos: investiguen esta semana un terapeuta cristiano o ministerio de sanidad y agenden una primera cita.

Oración de rescate

Padre de consolación, entramos a la herida más profunda con temor y temblor. Sanas a los quebrantados de corazón, vendas sus heridas. Derrama aceite de sanidad sobre las memorias traumáticas. Rompe el poder de cada recuerdo que paraliza. Dale a mi cónyuge una paciencia sobrenatural y un amor protector. Que la cama de este hogar sea redimida y declarada territorio santo, libre de fantasmas del pasado. En el nombre de Jesús, que tiene toda autoridad sobre el abuso y la muerte. Amén.