Fricción · Génesis — El Pacto y la Identidad
¿Qué hacer cuando el matrimonio se siente como una prisión?
Cuando el Pacto se Siente como una Prisión
Diagnóstico
¿Sientes en este momento que el matrimonio es una celda que te ha quitado tu identidad, tu libertad o tu felicidad? ¿Piensas que te casaste engañado/a?
La Espada
Proverbios 21:9 · Génesis 2:18 (NVI)
Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera. (Proverbios 21:9) Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada». (Génesis 2:18)
La Luz
La sensación de prisión no viene de la institución del matrimonio; viene de la muerte del egoísmo que el pacto exige. Cuando los dos se encierran en sus propias expectativas no comunicadas, el hogar se vuelve una tumba compartida. Es real que, en esta hora, puedas sentir que el pacto fue un error. Pero es justo aquí donde el Evangelio brilla: Dios no te pidió que fabricaras sentimientos de libertad; te pidió que murieras a ti mismo para resucitar en algo nuevo. La "ayuda idónea" no es tu empleada, ni tu animadora personal, ni tu salvador emocional. Es la única persona en la tierra que Dios diseñó para pulir tus aristas más filosas. Eso duele, pero no mata; te santifica. El pacto no es la prisión. La prisión es la expectativa idólatra de que otro ser humano llene el vacío que solo Dios puede llenar.
El Pacto
Esta noche, siéntense en dos sillas, frente a frente. En una hoja, cada uno escribirá en silencio durante 10 minutos el título: "La expectativa que más me ha hecho daño y que nunca te había dicho en voz alta". Luego, intercambien las hojas. Léanlas sin interrumpir. No respondan a la defensiva. Al terminar, el que se siente más ofendido dice: "Gracias por decírmelo. No sabía que cargabas con esto". Y se levantan a tomar algo caliente.
Oración de rescate
Dios de la libertad, rompe la mentira de que mi pacto es mi enemigo. Si estoy viendo a mi cónyuge como un carcelero, dame hoy ojos para verlo como el pulidor que Tú pusiste en mi vida. Quito de su espalda la carga de ser mi fuente de felicidad. Quiero encontrar en Ti la plenitud que exijo incorrectamente de él/ella. Sáname de mis propias expectativas. Amén.