Intimidad

Hablar de lo que casi no hablamos

La intimidad sexual se volvió un tema incómodo o callado.

Conexión

De todos los temas del matrimonio, este es probablemente el que más parejas evitan hablar: la intimidad sexual. Es curioso. Es una de las áreas más importantes de la vida conyugal, una de las que más une o más distancia, y sin embargo, muchísimos matrimonios casi nunca la conversan abiertamente. La viven, sí —bien o mal—, pero no la hablan.

Y el silencio tiene un costo. Cuando no se habla de algo tan importante, cada uno se queda con sus suposiciones, sus frustraciones calladas, sus dudas sin resolver. Uno cree que el otro está conforme y no lo está. Uno guarda una incomodidad por años por vergüenza de mencionarla. La distancia crece, no por lo que pasa, sino por lo que no se dice.

Este estudio se trata, precisamente, de hablar de lo que casi no hablamos. Con respeto, con cuidado, pero sin esconder la cabeza. Y empieza con algo que sorprende a muchos creyentes: Dios no se avergüenza de este tema. De hecho, le dedicó un libro entero de la Biblia. Hoy vamos a ver qué dice la Palabra sobre la intimidad entre esposos, y a abrir, con reverencia, una conversación que muchas parejas necesitan tener.

SOBRE EL TONO DE ESTE ESTUDIO: Este estudio se trata con respeto y dignidad. No busca ser explícito ni incómodo. Busca darle a la pareja un lenguaje sano para hablar de algo que Dios mismo creó como bueno. Conviene hacerlo en privado, solo la pareja, sin niños cerca.

PARA ROMPER EL HIELO · Conversen estas preguntas juntos

– ¿En la casa donde creció cada uno, se hablaba del tema de la sexualidad con naturalidad, con vergüenza, o no se hablaba en absoluto?

– ¿Nos resulta fácil o difícil hablar de nuestra intimidad como pareja? ¿Por qué creen que es así?

– ¿Habíamos pensado alguna vez que la Biblia tiene mucho que decir, y bueno, sobre este tema?

El estudio

Para que la intimidad sea un área de unión y no de distancia, primero hay que mirar con honestidad qué la complica. Y casi siempre, lo que más la complica no es el acto en sí, sino el silencio y las ideas equivocadas alrededor. Vale la pena ver tres cosas.

• El silencio multiplica los malentendidos.: Como casi no se habla del tema, cada uno opera a ciegas. Uno asume que sabe lo que el otro quiere o siente, y muchas veces se equivoca. Las diferencias de deseo, de ritmo, de gustos, que serían normales y manejables si se conversaran, se vuelven heridas calladas porque nadie las nombra. Lo que no se habla, no se puede resolver —solo se acumula.

• Cargamos ideas equivocadas, a veces hasta religiosas.: Mucha gente creció con mensajes confusos: que el sexo es algo «sucio», o vergonzoso, o un tema del que la fe no debería ni hablar. Otros recibieron justo lo contrario del mundo: una versión distorsionada, egoísta, despersonalizada. Llegamos al matrimonio cargando estas ideas sin examinarlas, y nos cuesta vivir como bueno y sagrado algo que aprendimos a ver como prohibido o como puro consumo. Esas ideas viejas pesan más de lo que creemos.

• Las heridas y las etapas afectan, y no se nombran.: La intimidad de una pareja cambia con la vida: el cansancio, los hijos pequeños, los cambios del cuerpo, la edad, el estrés, y a veces heridas más profundas —experiencias dolorosas del pasado, inseguridades, rechazos sentidos—. Todo eso afecta, y es normal que afecte. El problema es cuando no se habla: el que tiene menos deseo en una etapa se siente presionado o culpable, el otro se siente rechazado, y ninguno entiende lo que de verdad está pasando porque nadie lo pone en palabras.

UNA ACLARACIÓN IMPORTANTE: Este estudio trata la intimidad sexual como lo que la Biblia dice que es: un regalo bueno de Dios para el matrimonio, para unir y para disfrutar. No la trata como algo vulgar, ni como un deber frío que uno «le debe» al otro, ni como un tema demasiado sagrado para mencionarlo. Tampoco busca presionar a nadie ni medir a las parejas. Si en su matrimonio este tema carga heridas profundas —de abuso pasado, de rechazo, de dolor físico, de traición— este estudio no pretende resolver eso solo; en esos casos, buscar acompañamiento pastoral o profesional es parte sana del camino. Aquí solo abrimos, con respeto, una conversación que muchas parejas necesitan empezar.

MIREMOS NUESTRO MATRIMONIO · Respondan juntos, con cuidado y sin juzgarse

– De las tres cosas que leímos —el silencio, las ideas equivocadas, las etapas y heridas— ¿cuál ha afectado más nuestra intimidad?

– ¿Hay algo de este tema que cada uno ha querido decir alguna vez, pero no se ha atrevido por vergüenza o miedo a herir?

Esto es un adelanto. El devocional completo está en la app.

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