Fricción · Proverbios Cotidianos
¿Cómo sobrellevar la infertilidad y la pérdida gestacional como pareja?
El Dolor Profundo: Infertilidad, Pérdidas Gestacionales y Tiempos de Espera
Diagnóstico
¿Están enfrentando la posibilidad de que ese hijo soñado nunca llegue? ¿Acaban de perder un embarazo y sienten que Dios no escuchó? ¿O están en la sala de espera interminable de tratamientos, pruebas y esperanzas aplazadas?
La Espada
1 Samuel 1:15 · Salmo 113:9 (NVI)
«No, mi señor; no he bebido vino ni cerveza. Soy solo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor». (1 Samuel 1:15) A la mujer estéril le da un hogar y le concede la dicha de ser madre. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! (Salmo 113:9)
La Luz
Hay un dolor que pocos entienden, y es el del vientre que no se llena, la prueba de embarazo que nunca da positiva, la ecografía donde ya no hay latido. No permitan que nadie minimice su duelo con frases religiosas baratas como "Dios tiene un propósito" o "confía y ya llegará". Ana, la madre de Samuel, estaba en el templo, gimiendo con tal angustia que el sacerdote pensó que estaba ebria. Y Dios no la reprendió por su dolor; la honró con un hijo y luego con una palabra profética. Su matrimonio no es menos bendecido porque no haya hijos. Su valor como esposa o esposo no depende de la fertilidad. Si están en tratamientos, no se conviertan en una fábrica de bebés. Si han perdido un hijo en gestación, llórenlo juntos. Pónganle nombre si lo desean. Hagan un ritual de despedida. El dolor es real, pero no es un castigo.
El Pacto
Esta noche, siéntense y permitan que el que está más herido hable primero. El otro solo escucha y toma su mano. Si hay culpas no expresadas (ej. "¿Será mi culpa por esperar tanto?", "¿Será que Dios nos castiga?"), sáquenlas a la luz ahora y rechácenlas juntos en oración. Si han perdido un bebé en gestación, consideren hacer un acto simbólico: plantar un árbol, escribir una carta al bebé, o simplemente llorar abrazados. Declaren en voz alta: "Nuestro pacto no depende de la fertilidad. Somos familia aunque seamos solo dos".
Oración de rescate
Dios de Ana, de Sara, de Elizabeth, aquí está nuestro dolor desnudo. No lo escondemos. Tú sabes cuántas lágrimas han corrido en secreto. No te pedimos explicaciones; te pedimos consuelo. Rompe en nosotros la culpa, la envidia hacia quienes sí tienen hijos, y la mentira de que somos incompletos. Si en tu soberanía decides llenar nuestro vientre, será para tu gloria. Si no, que nuestro hogar sea fecundo en discípulos, en hospitalidad, en legado espiritual. Amén.