Crisis · Salmos de Crisis y Guerra Espiritual
¿Cómo sostener el matrimonio ante la pérdida de un hijo o una enfermedad terminal?
El Diagnóstico Terminal, la Viudez Prematura o la Pérdida de un Hijo
Diagnóstico
¿Acaban de recibir una noticia que parte la historia de su matrimonio en un antes y un después? ¿Un cáncer agresivo, un accidente que arrebató todo, un hijo que no despertó? ¿Sienten que Dios se quedó mudo?
La Espada
Job 13:15 · Juan 11:35 · 1 Tesalonicenses 4:13 (NVI)
¡Que me mate! ¡Ya no tengo esperanza! Pero en su propia cara defenderé mi conducta. (Job 13:15) Jesús lloró. (Juan 11:35) Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. (1 Tesalonicenses 4:13)
La Luz
Hay un dolor tan denso que no caben las palabras. Si están aquí, es porque las han agotado. Sepan esto: Dios no se ofende por su enojo, su confusión o su silencio. Job, el hombre justo, maldijo el día de su nacimiento y discutió con Dios, y al final del libro, Dios lo vindicó, no lo fulminó. Jesús, ante la tumba de su amigo Lázaro, no dio un discurso teológico: lloró. Lloró sabiendo que en cinco minutos lo resucitaría. ¿Por qué? Porque la muerte es un enemigo, y aunque Él ya la venció en la cruz, aún duele. Si hoy están enfrentando la viudez prematura, la pérdida de un hijo o un diagnóstico terminal, no tienen que ser héroes de la fe. Solo tienen que ser sinceros. No tomen decisiones radicales en los primeros 90 días. El shock es un mal consejero. Aférrense el uno al otro como náufragos.
El Pacto
Esta noche, o cuando puedan respirar un poco: (1) El que está más devastado habla primero. No tiene que ser coherente. Puede ser un grito, un silencio largo, un "no entiendo nada". El otro solo abraza o toma la mano. No intenta arreglar, no cita versículos, no dice "tranquilo". (2) Escriban juntos un lamento en un papel. Una sola frase cada uno: "Dios, hoy te digo…". No tiene que ser bonito. Si Job pudo decir "perece el día en que yo nací", ustedes pueden decir su verdad. (3) Acepten ayuda concreta. Si alguien ofrece comida, digan que sí. No se aíslen. El luto compartido es más liviano.
Oración de rescate
Dios del silencio y de la tormenta, aquí estamos. Con el corazón en carne viva. No entendemos. No queremos entender ahora. Solo queremos que sepas que estamos aquí, abrazados a tus pies como únicos que quedan. Jesús que lloraste, llora con nosotros. Espíritu que gimes con gemidos indecibles, intercede por nosotros que no tenemos palabras. No te soltaremos, aunque no sintamos tu mano. Amén.