Mantenimiento · Proverbios Cotidianos
¿Cómo evitar que los hijos dividan a los padres?
Crianza en Bloque: Cómo Evitar que los Hijos Dividan a los Padres
Diagnóstico
¿Son sus hijos un puente que los une o un campo de batalla donde compiten por lealtades? ¿Saben sus hijos que el pacto de papá y mamá es inquebrantable, o han aprendido a manipular las grietas entre ustedes?
La Espada
Proverbios 22:6 · Efesios 6:4 (NVI)
Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. (Proverbios 22:6) Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor. (Efesios 6:4)
La Luz
Los hijos no deben ser el centro del hogar. El centro del hogar debe ser el pacto matrimonial, porque un pacto sólido es el techo bajo el cual los hijos crecen seguros. Cuando un hijo percibe que puede dividir a papá y mamá —que uno dice "no" y el otro "sí"—, ese niño no está aprendiendo a negociar; está aprendiendo a manipular, y su seguridad emocional se resquebraja. La crianza en bloque significa que las decisiones importantes se toman juntos y en privado, y que frente a los hijos se presenta un frente unido. También significa que el matrimonio no se pospone hasta que los hijos crezcan. Las citas, la intimidad y la conversación entre esposos no son un lujo; son el oxígeno del hogar.
El Pacto
Esta semana, agenden una "Junta de Padres" fuera de casa, sin los hijos. Lleven una libreta y respondan: (1) ¿En qué áreas hemos sido inconsistentes como equipo? (disciplina, pantallas, horarios, alimentación). (2) ¿Qué regla vamos a unificar desde hoy y cómo la comunicaremos a los hijos juntos? (3) ¿Cuándo fue nuestra última cita sin niños? Pongan fecha para la próxima. Luego oren específicamente por cada hijo, mencionando sus nombres y sus luchas actuales.
Oración de rescate
Padre de familias, unge nuestro liderazgo. Quita de nosotros la competencia y la desautorización. Que nuestros hijos nunca nos vean como dos bandos, sino como un solo frente de amor y disciplina. Ayúdanos a no sacrificar nuestro pacto en el altar de los hijos, porque al hacerlo, se los estamos arrebatando a su propio refugio. Amén.